Entrevista al periodista Eduardo Sotillos Palet

 


Eduardo Sotillos

Eduardo Sotillos, entre el periodismo y la política
Su paso por televisión -desde
1975- está asociado fundamentalmente con los servicios infor-mativos. En Televisión
Española
le correspondió estar al frente del Telediario durante la Transición, un periodo especialmente intere- sante desde un punto de vista informativo.
En 1981 fue nombrado director de Radio Exterior de España y de
RNE, cargo que ocupó durante unos meses. Seguidamente fue nombrado director de la
publicación La Tribuna Vasca. Tras la victoria electoral en las elecciones de 1982 del Partido Socialista Obrero Español, del que era miembro desde 1979, Felipe González le llamó para
integrar parte de su primer Gobierno, en el que ejerció funciones de Portavoz con rango de Secretario de Estado hasta 1985.

Miguel Esteban.- ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y
actividad literaria?

Eduardo Sotillos.- Comencé a hacer periodismo con veinte años, hace casi sesenta, simultáneamente a los estudios de Ciencias Polí-ticas. He dirigido un periódico -Tribuna
Vasca-, Radio Nacional y Radio Exterior, y dos Telediarios de TVE. He escrito centenares de crónicas
desde Lisboa y he publicado incontables artículos y entrevistas en abundantes medios nacionales como Interviú, El Siglo o Temas.
También en medios digitales. Soy autor de "1982, el año clave" y colaborador en varios libros colectivos.

M.E.- ¿Cuáles son los retos que se le plantean a los nuevos periodistas?

E.S.- Conseguir una buena formación, que incluye el dominio de algún idioma extranjero, asegurarse de tener vocación y una cierta
osadía para encontrar el primer empleo.

M.E.- ¿Crees que el futuro de la profesión pasa inevitablemente por Internet? ¿Y por las redes sociales?

E.S.- No. Los medios convencionales van a seguir existiendo, al menos en el horizonte temporal de esta generación. Lo que es cierto es que hay que adecuar los contenidos al uso
de esta nueva caja de resonancia de las ideas con un lenguaje multidisciplinar. Las redes sociales
son otro canal complementario, de una potencialidad aún no evaluable como medio de comunicación profesional.

M.E.- ¿Cómo las utilizas tú? ¿Se puede compaginar el uso pro-
fesional con el uso personal?

E.S.- Mi uso de las redes es ajeno a mi actividad profesional, aunque inevitablemente los
temas que comparto son mayoritariamente cuestiones socio-políticas, desde mi visión periodística.

M.E.- ¿Cómo pueden beneficiarse los periodistas del uso de las
redes sociales?

E.S.- Son un magnífico modo de potenciar una firma y estimular que se siga al autor en los medios en los que colabora.

M.E.- ¿Es renovarse o morir? Si el periodista no se adapta al uso de las redes sociales... ¿está acabado?

E.S.- No. Pero renunciará a que le conozca un sector de la sociedad muy importante.

M.E.- ¿Por qué crees que algunos medios limitan su uso entre
los periodistas?

E.S.- Supongo que para no contribuir a una competencia inde-
seada.

M.E.- ¿Puede uno vivir de su proyecto periodístico en Internet?
¿Es eso posible?

E.S.- Creo que usted conoce mejor que yo esta respuesta. Pero es evidente que los medios exclusivamente digitales alcanzan una gran expansión y compiten con ventaja con algunos
medios tradi- cionales. Ya son empresas considerables con ingresos publicitarios

M.E.- ¿Cuáles fueron los retos a los que se enfrentó a la hora de montar la redacción digital?

E.S.- No he tenido esa experiencia.

M.E.- ¿Está de acuerdo con la idea de que el futuro del periodis-
mo está solo en Internet?

E.S.- No. La Radio y la Televisión siguen siendo referentes para la actividad periodística y se están acomodando para aprovechar tam-bién, digo también, las potencialidades de Internet.
La prensa escrita es el medio más afectado, pero sobrevivirá. Al menos, es mi apuesta, tras la
experiencia del libro frente al e-book.

M.E.- ¿Considera entonces que es necesario un modelo de negocio en el que se cobre también por acceder a determinados contenidos en Internet?

E.S.- Será inevitable. De hecho, cada día se va suprimiendo más
el "gratis total".

M.E.- ¿Crees en la figura del periodista ciudadano?

E.S.- Si eso quiere decir que cada persona que comparte un hecho o una opinión en las redes es un periodista, rotundamente, no. Y ese es precisamente el gran riesgo para una sociedad
que se cree informada y es víctima de cualquier disparate multiplicado sin contrastes profesionales.

M.E.- ¿Qué cualidades son propias del periodista y no deben
cambiar, trabaje para el medio que trabaje?

E.S.- El rigor en la elaboración de los textos o las imágenes. El respeto al consumidor de su trabajo. El conocimiento de las técnicas expresivas. Una constante formación y una infinita
curiosidad por todo lo que muta a su alrededor.

M.E.- ¿Cómo era tu día a día en la redacción?

E.S.- He trabajado en muy distintas redacciones... He obedecido y he mandado. No tiene mucho que ver la redacción de un diario, una agencia, un semanario o unas emisoras. Creo
que es bueno tener reuniones de trabajo al iniciar la jornada para evaluar la actualidad y seleccionar los temas con aportaciones colectivas. Añoro la figura del redactor jefe, y, como
broma, el olor del tabaco, el teclear de las máquinas de escribir y las botellas guardadas en la cajonera.

M.E.- ¿Cómo ves el futuro de la profesión periodística a corto
y medio plazo?

E.S.- Con preocupación, como se desprende de mis contestaciones anteriores. Hay una precarización en las retribuciones muy evi-dente, que comporta una baja en el nivel de
exigencias. Y mucha confusión al considerar periodista a cualquiera que asoma su rostro por una pantalla. Tendremos que aprender a distinguir entre comunicador y periodista. Y, desde
luego, acabar con la costumbre de trabajar gratuitamente en cualquier medio, por pura vanidad,
hurtando así la posibilidad de encontrar un puesto de trabajo a quien ha optado por esta profesión.
Nadie espera un trabajo gratis por parte de un fontanero o un arquitecto. Pero sí de un periodista. Y eso contribuye a pensar que cualquiera puede serlo.



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