SERGIO RAMIREZ
Escritor nicaragüense, premio Cervantes de Literatura, Premio Alfaguara de novela. Su último libro es 'El caballo dorado'. Columnista de EL PAÍS por treinta años. Fue protagonista de la revolución que derrocó la dictadura de Somoza en 1979 y vicepresidente de su país. Vive exiliado en España, donde ha recibido la nacionalidad.
MIGUEL .ESTEBAN.--. Buenos días, Don Sergio.
SERGIO RAMíREZ: Buenos días.
M.E. ¿Por qué escribes y dónde?
S.R. Escribo entre cuatro paredes, pero con las ventanas abiertas.
M.E. En 1977, Ramírez encabeza el grupo opositor de Los Doce, formado por intelectuales,
empresarios, sacerdotes y dirigentes civiles, en apoyo del Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN) que lucha contra el régimen del presidente nicaragüense Somoza. En
1985 es nombrado vicepresidente del gobierno, junto a Daniel Ortega, retirándose de la
política en 1996 para dedicarse a la literatura.
En 1960 funda la revista experimental literaria Ventana, encabezando el movimiento literario
del mismo nombre junto a Fernando Gordillo. Ese mismo año inicia su carrera literaria como
escritor de cuentos y en 1970 aparece su primera novela, 'Tiempo de fulgor', alternando,
hasta hoy día. la narrativa con el ensayo y el periodismo. También como editor, funda en
1978 la Editorial Universitaria Centroamericana (Educa) en San José
(Costa Rica) y en 1982 la editorial Nueva Nicaragua. Desde 1999 imparte clases en
diferentes universidades de Estados Unidos, México, Perú, España y Chile.
M.E. ¿Cómo comenzó en el mundo de la literatura?
S.R. Tengo que confesar que lo único que yo leía de pequeño eran
tebeos.
M.E. Recuerda el nicaragüense, que señala que era un acérrimo lector de historietas, sobre
todo del personaje capitán Marvel, un personaje parecido a Superman. Enseguida, se
quedó prendado de aquel hombre mayor que se dedicaba a vender periódicos en las calles
y que, cuando veía alguna injusticia, grita "Shazam" para convertirse en superhéroe. De
esta lectura, según el autor de Margarita, está linda la mar, nace su amor por los personajes
con doble o triple identidad.
M.E. ¿A qué edad comenzó a escribir?
S.R. Empecé a escribir con 16 años, pero no tenía decidido que quería
ser escritor. Lo que sabía es que no quería ser abogado.
M.E. ¿Qué le decía la gente?
S.R. Me decían que estaba loco, pero hice un voto por la literatura.
Luego me ofrecieron trabajo en París porque se iba a abrir el Centro Pompi-dou, pero volví
a Nicaragua. Por la Revolución.
M.E. ¿Qué te aportó el mundo literario?
S.R. Un muro inexpugnable. Pero yo me aproveché de las puertas literarias que me abrían.
Ellos no eran un grupo y los que vinimos después -Skármeta, Bryce, Manuel Puig- tampoco. Nunca me dio la tentación de apretarles el
pescuezo a los padres. Luego las circunstancias, empezando por la revolución sandinista,
me llevaron, además de a verlos como a maestros, a tener una cercanía personal con ellos.
M.E. ¿Qué es para usted la cultura?
S.R. La cultura. Es una región con muchos problemas de violencia, en la que funciona muy
mal la integración y en la que sigue habiendo litigios por límites territoriales. No creo que
Centroamérica haya avanzado para ser una comunidad de naciones, pero en lo cultural sí lo
ha hecho.
M.E. ¿Cuándo fuiste joven, tenías prisa?
S.R. Uno de joven tiene mucha prisa, cree que el mundo se está per-
diendo lo que uno escribe. Ahora voy muy lento, me preocupo.
Ya sin el micrófono, nos dirigimos a la cafetería del Hotel Don Manuel donde se alojaba
durante la Semana Negra. Y, delante de un café, continuamos
la charla.
M.E. ¿En tu novela Sara reescribes la historia de la esposa de Abraham?
S.R. He llegado a la Semana Negra de Gijón para presentar Sara, mi
última novela, inspirada en las figuras bíblicas de Sara y Abraham.
Nuestro espacio en la cafetería, Ramírez va describiendo la novela, y aquel espacio se
convirtió en una tertulia íntima sobre su proceso de creación: desde el esbozo del tema
(inspirado por una anécdota familiar), hasta la revelación de la extensa investigación que
tuvo asumir para "reescribir" el mito bíblico.
Resalto lo siguiente de Sergio Ramírez y su novela: En la obra, el escritor profundiza en
temas apenas sugeridos por la breve narración del Antiguo Testa-mento. Por ejemplo, la
relación de Sara con su esposo y la relación de este último con la esclava Agar, comprada
para su esposa.
Continuamos y me cuenta, mientras saborea el café y me mira con una
mirada fija.
S.R. Apenas encuentro tiempo para encerrarme en la habitación del hotel y contaros lo que
pasa, porque mientras lo hago hay otras cosas que están pasando y de las que no podré
dar fe. Ahora comprendo por qué en estas pocas horas he escuchado varias veces el
término bilocación, vocablo por otro lado poco común en conversaciones terrenales.
Y terminamos con sus últimas palabras ya que entre conferencia y charlas con otros
escritores tengo que salir pitando hacia el recinto ferial, a seguir mi tarea de cronista de esta
edición XXVIII Semana Negra de Gijón, 2015.
"La reencarnación no sólo es cosa de Dios."
Recogida del Premio Cervantes 2017
Con un sentido homenaje a Rubén Darío, su herencia literaria y su in-fluencia, y un repaso a
la imaginación de Don Quijote, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez ha recibido este
lunes 23 de abril de 2018, el Premio Cervantes 2017, el máximo galardón de las letras en
español, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que está dotado con
125.000 Euros. Ramírez en su discurso se ha acordado de la situación política en su país:
«Por esas ventanas se ha colado estos días la sangrienta represión de los que protestan en
Nicaragua contra la reforma de la Seguridad Social decretada -y luego de-rogada- por el
gobierno de Daniel Ortega... Permítanme dedicar este premio a la memoria de los
nicaragüenses que en los últimos días han sido asesinados en las calles por reclamar
justicia y democracia, y a los miles de jóvenes que siguen luchando, sin más armas que sus
ideales, porque Nicaragua vuelva a ser República». Los modos dictatoriales de sus
excompañeros sandinistas -Ra-mírez fue vicepresidente de su país hasta 1990- llevaron al
premiado a saltarse el protocolo literario en un acto presidido por los Reyes y al que
también acudieron Mariano Rajoy y Cristina Cifuentes, hoy ambos ya expresidentes.
Textos publicados. Para conocer mejor a Sergio Ramírez
Un baile de Máscaras. Alfaguara, 1995.
Ambientada en la Masatepe natal del escritor, este libro es un homenaje una época, un
lugar y una gente específicos que la maestría del autor convierte en un relato universal.
Después de que la historia arranque con el nacimiento de un niño en un pueblo de
Latinoamérica en medio de un baile de máscaras provinciano, la novela se convierte en un
tejido de tramas muy variadas que se entremezclan con grandes dosis humorísticas.
Margarita, está linda la mar. Alfaguara, 1995.
En esta novela que obtuvo el premio Alfaguara en 1998, el relato se desarrolla en dos
cronologías diferentes: por un lado, la trama nos remonta a 1907 con del regreso de Rubén
Darío a Nicaragua, y en paralelo se desarrolla otra historia que ocurre en 1956, año de la
muerte del dictador Anastasio
Somoza García. Dos tramas con las que el autor desarrolla el drama político
y estilo.
de Nicaragua y América Latina gracias a una justa conjunción de sustancia
Adiós muchachos. Alfaguara, 1999.
Sergio Ramírez fue un testigo excepcional de la Revolución Sandinista, llegando a ocupar el
cargo de vicepresidente durante el mandato de Daniel Ortega. Con la derrota en las
elecciones generales de 1990, el proceso de transformación se detuvo en seco y se
difuminaron las esperanzas de cambio.
En este libro, el autor recopila la memoria de una generación que luchó por la democracia y
la justicia en Nicaragua después de ver como su proyecto político de renovación quedó
inconcluso.
Sombras nada más. Alfaguara, 2002.
Ante la inminente caída de la dictadura somocista, Alirio Martinica trata de huir por mar, pero
es capturado por jóvenes del Frente Sandinista.
Sometido a un juicio popular, cuyo tribunal es todo un pueblo reunido en asamblea al aire
libre, Alirio expondrá las razones por las que debe perdo-nársele. En su relato se revelan las
minucias, errores, abusos e injusticias que quedan en el olvido durante una revolución, de la
misma forma que algunos actos heroicos se pierden en la memoria colectiva.
Mil y una muertes. Alfaguara, 2004.
A través del ojo de la cámara del fotógrafo Castellón, uno de los personajes más atractivos
y enigmáticos de la literatura hispanoamericana re-ciente, el lector vive una historia en la
que se cruzan figuras tan dispares como George Sand, Napoleón III, Flaubert, el archiduque
Luis Salvador de Mallorca, y, por supuesto, Rubén Darío. En esta novela Sergio Ramírez
construye un apasionante viaje de la utopía al horror.
El Reino Animal. Alfaguara, 2006.
S.R. En este libro de relatos, Sergio Ramírez emplea a los animales para descubrir, según
el propio autor, el mundo "tal como es". Con un claro acercamiento al género de la fábula, el
escritor emplea personajes del reino animal animales que piensan, sienten y tienen
conciencia de su propia finitud con la finalidad de describir con ellos algo de lo más
profundo de la naturaleza humana.
El cielo llora por mí. Alfaguara, 2008.
Novela policiaca en la que el autor nicaragüense retrata un mundo de narcos, crímenes,
corrupciones y abusos de poder. Dos antiguos guerrilleros
y miembros del Departamento de Narcotráticos de la policía de Nicaragua, el inspector
Morales y el subinspector Dixon, investigan la desaparición de una mujer. Ambientada en la
ciudad de Managua, los dos protagonistas se enfrentan a los peligrosos cárteles de Cali y
Sinaloa y también a antiguos
Flores oscuras. Alfaguara, 2012.
En Flores oscuras, cada personaje batalla contra sus propios conflictos y esconde sus
propios secretos. A medio camino entre la crónica periodísticay el cuento, Sergio Ramírez
se asoma a los misterios del alma humana en doce sorprendentes relatos llenos de colores
vivos y negras sombras que son un espejo de lo que ocurre hoy en día en Centroamérica,
con especial atención a países como Nicaragua o Costa Rica.
La fugitiva. Alfaguara, 2011.
En este libro, el ganador del Premio Cervantes 2017 investiga la historia de una mujer
costarricense, Amanda Solano, que publicó una única novela y que nunca obtuvo el
reconocimiento de sus paisanos. En La fugitiva, tres amigas de Solano nos ofrecen el
testimonio de su vida y nos acercan a una mujer distinguida por su particular inteligencia y
belleza, que llevó como bandera una actitud de rebeldía ante una sociedad conservadora
que despreciaba la posibilidad de la revolución y la idea de vivir una sexualidad libre.
Y termino con una serie de frases de Sergio Ramírez:
Mis ideales siguen siendo los mismos; que la sociedad debe cam-biar, la justicia debe
existir, que la ética no se debe apartar de la políti-ca, todo eso yo lo proclamo con la voz que
tengo como escritor.
La literatura no debe ser una defensa de ideologías, de posiciones
políticas. O de transmitir el optimismo del realismo socialista
Todo diálogo debe darse lejos de la manipulación y el engaño y estar dirigido a volver a la
democracia plena y el respeto a los Derechos
Humanos
Venezuela con el chavismo.
El populismo que Evita Perón inventó en Argentina sigue vivo en
aunque sea en sus crudezas.
Miguel Angel Asturias nos enseña que hay que contar la historia, Igual que el Quijote, Yo el
Supremo, de Augusto Roa Bastos, es un libro sin tiempo que entra y sale de la historia y se
adelanta hacia el
futuro
Maduro amenaza con entregar armas a sus partidarios, pero su gue-
rra ya está perdida.
Daniel Mordzinski escribe con su cámara de fotos momentos de la
literatura contemporánea.
Al volver de viaje debo comenzar de nuevo y encararme con mis
personajes, que resienten mi ausencia.
Es un placer haber conocido y entrevistado a un grandísimo escritor que luego fue Premio
Cervantes como Sergio Ramírez. Pertenece ya a la nómina de personas que pasaron por
mi programa de radio de una humilde y pequeña emisora cultural como Radio Ujo. Feliz y
satisfecho cierro este artículo dedicado a una gran persona. Un honor.

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